miércoles, 12 de agosto de 2020

l RELATO DE PRESUNTA FICCION l

 


                   LAS  OREJAS  AL  LOBO 


 Llevaba tosiendo un par de meses y mientras conducía desde Getafe a Madrid  miraba la Boina que lo cubría y la culpaba de mi tos, ¡un año mas ¡ me decía volveré definitivamente al pueblo la contaminación es una mierda, y lo decía como si yo no fuera parte de ella ,como si los veinte euros de gasóleo que mi taxi quemaba cada día no tuvieran nada que ver con aquello.
        Desde hacia un tiempo la radio no paraba de hablar de una enfermedad nueva en China, aquella noticia producía miles de chistes en internet ,nos lo tomábamos a broma, no será para tanto me dije, pero todos teníamos dentro el previrus del miedo.
    El día doce de marzo le di un par de vueltas a Madrid ,nunca había visto las calles tan vacías ,tres horas sin subir un solo cliente, la radio erre que erre con lo mismo, se fue apoderando de mi una sensación  rara ,aquel olor al famoso gel, la ausencia de dinero, la incertidumbre, que se yo, lo cierto es que lleve el taxi al garaje.
    Pase por el piso cogí lo imprescindible, vacié el frigo y con una prisa anormal me subí en mi coche y me fui hacia el pueblo ,de un tirón y a toda prisa me largue de Madrid como quien trata de ponerse a salvo de un bombardeo.
      En mi casita del pueblo llene la nevera  y compre barias latas de gasolina ,tanto en el super como en la estación de servicio la gente compraba como si viniera el fin del mundo.
   cerre las puertas y me sentía a salvo ,como si el peligro quedase fuera  y en efecto allí estaba.
   Encendí mi estufa de leña y mientras escuchaba las canales me creía un ser afortunado, un días después se decretó el estado de alarma, y justo el mismo día por la noche mi jefe me llamó para comunicarme el despido de toda la plantilla, al amparo de los llamados E.R.T.E.S

        Pocos días después por razones que no comprendo deje de comer, cada vez tenía más sueño y menos hambre, el dolor de cabeza me duro cuatro días, devore todas las pastillas que había en el botiquín.
        Yo había visto este proceso antes ,en mis tiempos de ganadero ,los animales dejaban de comer y morían ,sabia lo que me estaba pasando pero no podía evitarlo pasándome el brazo por la cabeza y apoyando  esta contra el respaldo del sofá notaba cierto alivio, en algún momento decidí llamar al medico para conseguir analgésicos, una voz desconocida sonaba lejana y me hablaba de la zona  0 ,al parecer mi tarjeta sanitaria de la comunidad de Madrid le puso nervioso,  Necesito calmantes le repetía una y otra vez mientras el seguía con su cantinela sin escucharme.
    - Le pondré en na
    -Póngame en lo que quiera pero deme algo para el dolor.
           Ni puto caso, el seguía con su paranoia, decidí llamar directamente a la farmacia.
      La cabeza me estallaba, ,por fin encontré una nueva postura que parecía aliviarme, duro poco el timbre del móvil me saco de ella.
      Una voz desconocida que decía ser la alcaldesa, alguien a quien no conocía de nada, me hablaba en un tono de amenaza acusándome de no se que delito contra la salud pública  ,yo estaba en lo mío y no  pude  ni quise indignarme dada mi extrema debilidad todo sonaba como lejano, era otro mundo en el que vivía y no le hice ni caso, busque  de nuevo alivio pasándome el brazo por la cabeza sobre el cojín, cinco minutos después vuelve a sonar el móvil.
 Era la guardia civil, en su característico tono represor me amenazan de nuevo si salgo de casa, yo escuchaba el móvil como si fuera una distopía que sonase en la radio, como algo ajeno a mi, como una pesadilla como si soñase con algo malo. apague el teléfono  ,empezó a llover y se fue la luz el sonido del agua en el patio me hizo levitar y me quede dormido.
    cuando al día siguiente encendí el móvil, llamo de nuevo la alcaldesa para de nuevo amenazarme esta vez me acusaba de haber roto la cuarentena, no podía ir al baño ni moverme del sofá mis piernas no me sostenían y aquella  salva patrias decía haberme visto paseando (ya me hubiera gustado) estaba  mas paya que paca, todo me importaba un carajo, cuando intente levantarme me caí al suelo, no se cuanto tiempo estuve allí, pero al recuperar el conocimiento llame al 112 y me mandaron la UVI,  mientras esperaba recordé que en los frecuentes funerales de aquella época, encontré algún  familiar inadecuadamente amortajado siempre me pareció una indignidad, consciente de que dadas las circunstancias nadie me vestiría para la ocasión, me puse mi mejor traje apoyándome como pude en la barra del vestidor después me mire al espejo, mi cara era la apropiada para el caso, pero aun así me negaba a no ir  vestido adecuadamente para mi ultima cita.
        De los  días  que pase en el Hospital no diré sino que desde el primer día se descarto la infección por COVID, y sin embargo fue durante estos días que la salva patrias y  sus palmeros se dedicaron a liar la madeja del miedo y la mala leche, y de aquellas mentiras estas consecuencia,
     Todas las pruebas que me hicieron (cinco en total) sobre el covib, fueron negativas, pero fuera cual fuera la causa de mi neumonía nunca estuve tan lejos de la vida.                                               cuando me baje de la ambulancia de vuelta de Puertollano vi por primera vez mi coche con las ruedas pinchadas y la puerta de mi casa reventada, tuve que abrirla a patadas acabando de romperla, aquel primer esfuerzo despertó en mi una mala ostia, un animo de revancha, además aquella noche me llamo Dolores y tuvimos sexo telefónico, fue la prueba definitiva de que había vuelto desde el otro lado puesto que sentía de nuevo los dos extremos  de la pasión humana.
        
         Sin necesidad de preguntar no faltó el alma caritativa que con  pelos y señales me vino a informar sobre los homínidos que me pincharon las ruedas, llame a la guardia civil que para mi sorpresa se presentó en mi casa en compañía de la" señora" alcaldesa, no para ver los daños de las ruedas o la puerta sino para amenazarme de nuevo si salía de  casa, en un arrebato le enseñe mi parte de alta del hospital donde podía leerse claramente :COVI 19 NEGATIVO,
-Sabe usted leer?, lea aquí, le pregunté señalando  con el dedo aquel párrafo, el haciendo una pirueta lingüística se salió por la tangente, sin perder su tono de chulería ni disculparse o admitir su error.
   -Cuando acabe el confinamiento vaya y ponga una denuncia.
eso fue todo.    y así lo hice el mismo día que termino fui y el cuartel estaba cerrado, un miembro de la benemérita de dudosa reputación conversaba en la puerta con mucho compadreo con uno de los  pájaros implicados en la zalagarda ,se me había olvidado que en estas tierras periféricas hay instituciones que aun no se han democratizado
    Minutos después me encontré al pollo en la gasolinera, mire usted por donde se había comprado un coche nuevo las ruedas aun tienen esos hilillos de goma  que delatan el estreno.
     En vista de la nueva normalidad decidí no poner la denuncia a la  espera de aplicar  un sistema... alternativo.  supongo que así se gestan los Puertourracos
.


         la ciencia no tiene una explicación clara para esta pandemia
sin embargo la filosofia si:   EL COVID SON LAS OREJAS DEL LOBO
 

jueves, 9 de enero de 2020

TRAFICO ROBA A LOS POBRES

   Señor Pere Navarro 
Las cuantías de las multas son las mismas para todos,  es INJUSTO,
   Para un señor que cobra 500€ al mes, una multa de de 200€ signfica tener que elejir entre no pagar el alquiler o ir a comer a Caritas ese mes.
     Para un señor que cobra 10000€ al mes esa cantidad no le merece ni levantar el pie del acelerador ante un semaforo en rojo, porque eso se lo gasta el en una comida en el  Ritz o una copa en Pigmalion.
No se castiga por igual al pringao que aparca una furgoneta de reparto donde puede, que al pijo del lambordini que aparca en doble fila en la puerta de la discoteca.
    Señora Carmena, que hay de su promesa de bajar el precio de las multas?
Por mi parte cada vez que pago, ME CONSIDERO ROBADO.