Pero lo cierto es que las democracias liberales empujan a millones de personas a la cuneta mientras en el extremo contrario otros se hacen mas ricos que nunca.
Mientras montábamos el equipo Gumer y yo recibimos una invitación a una paella que organizaba nuestro Grupo de amigos, como siempre Pepito se en cargo de todo.
Pepe se fue a Madrid desde su pueblo y se puso a trabajar de albañil le iba bien, no por su sueldo, que era bajo, si no por la gran cantidad de horas extras que hacia, además se busco un empleo para los sábados y domingos.
Viéndose con dinerillo Pepe Pérez se compro un piso siguiendo los sabios consejos de familiares y amigos (no te lo gastes todo) y justo al poco . ....Ho milagro, estalla la burbuja del ladrillo los pisos bajan a la mitad o menos y la empresa de Pepe Pérez cierra y Pepe se va al paro con apenas 900€ y con una hipoteca de1000€ que le agobiara hasta la edad de 77 años. Se ponen de moda los desahucios que todos conocemos y Pepe consigue conservar su vivienda alquilando las habitaciones desde entonces su vida fue siempre compartida nunca tubo intimidad en su casa una casa que posiblemente nunca será suya del todo, Además Pepe nunca pudo poner en marcha ninguno de sus sueños por que el banco jamás le dará un crédito.
También su capacidad de ahorrar queda anulada, por que se lo gasta todo en pagar la hipoteca.
Aun así, Pepe Pérez aprendió a moverse entre los barrotes del banco y conformándose con poco consiguió ser feliz cual canario en su jaula.
Una vez en la mesa Martínez de Martin y Martin, líder de la antigua pandilla se esforzaba con (orgullo y satisfacción) en hacer saber a todos que se había jubilado antes que nadie y con una mejor pensión, otros también competían con el refiriéndose a lo bien que les había ido y todos hablaban de millones como quien habla de bellotas, todos habían viajado por piases exóticos y se empeñaban en medírsela a ver quien había prosperado mas desde que dejaron la tribu. Ahora entiendo a los africanos que se niegan a volver con las manos vacías.
En la mesa también esta Antoñita Fernández, La Toni, Madre soltera que las paso canutas para sacar a su hijo adelante trabajando doce horas diarias de las que solo le pagaban cuatro, guardaba silencio, por nada del mundo hubiera contado que en numerosas ocasiones fue a caritas a por comida, una injusta vergüenza se lo impedía, cruzo una mirada de Complicidad con Pepe que conocía su secreto y que le había prestado dinero para completar lo que le daban en caritas. Con los ojos como platos Pepe Pérez creía estar en otro planeta .
Después vino el turno de presumir de hijos todos les habían dado carreras, y másteres en prestigiosas universidades. Ahí la Toñi no pudo soportar la tentación de sentirse una mas y conto el premio que en Oxford le dieron a su hijo, evito decir que tubo que pedirle el dinero a Pepe para asistir al acto. También en la mesa esta Perico Corchero, que a pesar de trabajar dieciséis horas no conseguía tener al día su hipoteca, también el le pidió dinero a su amigo Pepe y también callaba abochornado ante el espectáculo.
En fin que de los nueve amigos había cuatro que hablaban otro idioma, que Vivian una realidad distinta a los cinco restantes. Un poco al margen estábamos Gumer y yo que nos habíamos inscrito en Podemos. Éramos dos extraños que no comprendíamos como pudimos ser amigos de aquellos seres ahora tan distantes.
Surgió entonces el tema de la política, los centrados triunfadores pusieron verde al Coleta pero sobre todo a vox no comprendían como alguien podía votarles, la Toni cruzo una sonrisa de complicidad con Perico mientras miraba al mantel , ambos eran militantes, de VOX aunque toda nuestra pandilla estuvo afiliada al PSOE, una parte quedo en la cuneta en que les dejo el sistema y negándose a seguir creyendo en la democracia que les golpeo aceptaron la mano abierta de quienes pretenden derribarla, se dejaron adoctrinar? por supuesto es fácil considerar ilegitimo un sistema cuando te margina, o es que acaso nuestra pandilla se afilio a a la izquierda por casualidad., lo hicimos por que la dictadura nos puteaba. Pepe Pérez si seguía creyendo en el sistema democrático. Desde su pico de la mesa contemplaba la ceguera de los presuntos triunfadores y la deriva silenciosa pero firme de los puteados. mientras Gumer se dormía en la silla de enea del mesón, yo me lleve a la boca una cucharada de aquel arroz seco con sabor amargo: ¡Dios quien habrá cocinado
esta paella!